Diseño, IA y negocios: la batalla por el futuro de la UX
Los desafíos para el 2025 y el futuro del diseño de experiencia de usuarios.
La experiencia de usuario (UX) nunca ha sido un simple “toque final” en los productos digitales. Por el contrario, se trata de un proceso metodológico que combina disciplinas y preguntas para resolver problemas complejos. Durante más de 25 años, hemos intentado posicionar esta práctica como algo más que una etapa estética. Demostramos su capacidad de conectar negocio, tecnología y ciencias sociales para crear experiencias relevantes y humanas. Sin embargo, este esfuerzo no siempre ha sido comprendido.
En América Latina, los stakeholders suelen priorizar métricas financieras y capacidades técnicas, dejando de lado al cliente como persona. Y justo cuando comenzábamos a ganar terreno, la irrupción de la inteligencia artificial generativa reavivó una narrativa preocupante: “la IA puede reemplazar a los diseñadores”. Esta idea, alimentada por malentendidos sobre lo que realmente hacemos, ha generado tensiones entre el diseño y los negocios.
Pero hay otra cara de la moneda. Trabajo con empresas como Google, Meta o Spotify, y he percibido cómo las grandes marcas globales saben que la UX no es un lujo ni un gasto: es parte de su estrategia. En este artículo exploraremos cómo estas compañías integran el diseño como un motor de valor, y cómo los diseñadores en LatAm podemos usar la IA para liderar el cambio en lugar de temerlo.
UX como estrategia: Las lecciones de los grandes
Cuando hablamos de UX como un proceso estratégico, Google suele ser un referente. Su Material Design es un ejemplo de cómo el diseño puede ser el eje de colaboración entre equipos. Material Design no solo organiza elementos visuales; alinea a diseñadores, desarrolladores y stakeholders en torno a un lenguaje común que facilita la coherencia y acelera los tiempos de desarrollo.
Spotify, por su parte, ha logrado posicionar la personalización como parte fundamental de su propuesta de valor. Aunque su algoritmo de recomendaciones es el resultado de modelos de machine learning, el diseño juega un papel clave al traducir esos datos en interacciones significativas. Los equipos de UX de Spotify trabajan para entender no solo qué música queremos escuchar, sino cómo nos sentimos cuando la descubrimos. Este enfoque emocional no es casual; es el resultado de una práctica que prioriza al usuario sobre la tecnología. Más información sobre el algoritmo de Spotify
Meta, con su desarrollo del metaverso, también está integrando UX como una disciplina estratégica. Sus equipos de investigación incluyen antropólogos y psicólogos que colaboran con diseñadores e ingenieros para mapear comportamientos humanos en entornos digitales. Esta colaboración ha sido clave para desarrollar experiencias inmersivas en Horizon Worlds, donde la interacción no es solo técnica, sino profundamente humana.
En cada caso, el éxito no radica solo en la tecnología, sino en cómo estas empresas han integrado la UX en el núcleo de sus operaciones.
LatAm: La tensión entre negocio y diseño
En América Latina, el panorama es diferente. Las decisiones suelen estar dominadas por prioridades financieras y tecnológicas, mientras que el diseño es visto como un gasto y no como una inversión. En este contexto, la llegada de herramientas de IA generativa como ChatGPT o Leonardo.ai ha generado entusiasmo, pero también refuerza la idea de que el diseño puede automatizarse. Para muchos líderes empresariales, la IA es una solución que promete velocidad y eficiencia, pero ignoran que su verdadero poder radica en potenciar nuestras capacidades humanas, no en reemplazarlas.
Esta tensión revela un problema más profundo: el diseño sigue sin ser entendido como una metodología estratégica. Los diseñadores enfrentamos el desafío de demostrar su valor en un entorno que prioriza los resultados inmediatos. Pero también existe una oportunidad. La IA no solo acelera procesos; nos permite demostrar, con datos y evidencias, cómo la UX puede mejorar tanto las métricas empresariales como la satisfacción del cliente.
La IA como una herramienta, no un sustituto
A pesar de los temores, la inteligencia artificial no nos reemplazará. En cambio, amplifica lo que hacemos bien: entender, diseñar y conectar. Herramientas como Dovetail o Userbit, que organizan insights de investigación, o los análisis automatizados en plataformas como Lookback, permiten a los equipos de UX trabajar con mayor profundidad y rapidez. Pero estas tecnologías no son un fin en sí mismas; necesitan de nuestra perspectiva para hacer las preguntas correctas y contextualizar los hallazgos.
Por ejemplo, en proyectos donde se utilizan algoritmos de IA para predecir comportamientos, la ética del diseño es fundamental. Un sistema que recomienda productos puede aumentar ventas, pero también puede alienar a los usuarios si no se siente auténtico. Aquí es donde la UX sigue siendo insustituible: al conectar datos con las emociones humanas.
“el diseño no es solo lo que ves, es cómo funciona”
John Maeda
Redefinir el rol del diseño
El futuro de la UX en América Latina no se trata solo de herramientas o tecnología; se trata de liderazgo. Como diseñadores, nuestro papel no es competir con las máquinas, sino liderar el cambio, educar a los stakeholders (aunque agota, hay que seguir intentándolo) y construir experiencias que pongan al usuario en el centro, incluso cuando las prioridades empresariales parezcan ir en otra dirección.
Si algo hemos aprendido de empresas como Google o Spotify es que la UX no es solo diseño: es estrategia. Y en un mundo donde la IA redefine lo que es posible, nuestro valor radica en algo que ninguna máquina puede replicar: nuestra capacidad para comprender lo que significa ser humano.